APUDEPA DENUNCIA LA DESTRUCCIÓN DE UN JARDÍN HISTÓRICO PROTEGIDO EN LAS OBRAS DE UN EDIFICIO EN LA CALLE SAN MIGUEL DE ZARAGOZA

La empresa G3 Gestión de Proyectos ha destruido el jardín estaba en el número 46 de dicha calle en el transcurso de unas obras que ya fueron paralizadas por el Ayuntamiento de Zaragoza por ejecutar obras que no respetaban la catalogación patrimonial del inmueble

Desde Apudepa se denuncia que “la empresa ha acabado con lo que quedaba de un jardín que tenía origen en el siglo XVII y que contaba con elementos decorativos de forja de principios del XX, todo ello catalogado y protegido en el Catálogo de interés Histórico-Artístico de la ciudad de Zaragoza”

Según el mencionado catálogo está permitido la rehabilitación y conservación del jardín, debiendo conservarse fachadas, caja de escalera, carpinterías, cerrajerías, decoraciones interiores, jardín y escalera de caracol de acceso al jardín.  Apudepa considera que “como se puede ver en las fotos, lo que ha hecho G3 es arrasar con el jardín histórico. Además, la promotora tiene la desvergüenza de publicitarse de forma engañosa, como si la finca se rehabilitase por completo, recuperando parte de la historia de Zaragoza. El hecho de remplazar en el antiguo jardín histórico (protegido por el ayuntamiento)  por una vegetación de una modernidad rabiosa, nada tiene que ver con el pasado del jardín histórico“

Apudepa insiste en que “Ha fallado Inspección Urbanística del Ayuntamiento de Zaragoza en el tema de las obras de la promotora y el debido cumplimiento a la ficha del catálogo. También ha fallado la Comisión Provincial de Patrimonio de Zaragoza porque la resolución que hicieron al respecto de esta obra es una ofensa a la inteligencia y a su papel de defensora del patrimonio cultural”.

La organización de defensa del patrimonio aragonés va a recabar todos los datos posibles para ejercer  las acciones que considerase necesarias y ojalá que esta nueva destrucción del patrimonio de todos los aragoneses no quede impune. Considera que la constructora debería pagar por lo que ha hecho, multa por todos los derribos improcedentes y por la remoción indebida de bienes muebles, así como retornar el jardín a su origen en la medida de lo posible, aunque nunca será lo mismo, ni la casa, ni el jardín.