El pasado día 26 de mayo socios y simpatizantes de Apudepa hicimos la I Visita Primavera de Apudepa de 2018, con 28 pasajeros, visitando las localidades de Bierge y Alquézar, en el somontano oscense, adentrándonos en un territorio de gran valor paisajístico y patrimonial: La Sierra y los Cañones de Guara, Parque Natural, dirigidos por Rosa Abadía, experta en restauración.
En Bierge estuvimos en la ermita San Fructuoso viendo parte de su impresionante pintura mural del gótico lineal y francés, en dos fases, segunda mitad del siglo XIII a 1300, trasladada a lienzo en 1949, según operación tramada entre la propia delegación de patrimonio de la diócesis de Huesca, contando con el párroco, y el Museo Nacional de Arte de Cataluña, a través de José Gudiol, personaje que estuvo también relacionado con la oscura operación del traslado de la famosa pintura mural de la sala capitular de Sijena (octubre de 1936). El pueblo de Bierge estuvo ajeno totalmente a la operación citada y cuenta con un amargo recuerdo de la misma. Apudepa ha sido testigo directo de todo ello, como se explicó in situ en 2016, pues en una sala de cultura del ayuntamiento estuvo reunido todo el pueblo para tratar el tema, convocados por el abogado Jorge Español que ha visto en aquel traslado un acto ilícito al no contar con el permiso de la Dirección General de Bellas Artes por ser San Fructuoso Monumento Nacional desde 1931. Rosa Abadía nos estuvo explicando la técnica del arrancado de los murales, no siempre fácil de entender a primera vista, el strappo y la inconveniencia de su utilización. Disfrutamos del color, del dibujo y de la descripción iconográfica que nos hizo Rosa, relacionada con San Fructuoso, San Nicolás de Bari, con una espléndida imagen de obispo, y san Juan Bautista. El resto de las pinturas se hallan en el MNAC y en diversos museos de Estados Unidos. Precisamente, el conocido libro de Gaya Nuño, La Pintura española fuera de España, es una denuncia en toda regla del expolio del patrimonio pictórico español, recoge dos de estas pinturas, el Milagro de las Joyas, ubicado ya en 1958 en el Museo de los Claustros de Nueva York, y El asesinato del emperador Domiciano, en una colección particular también en Nueva York. Un recorrido entre el caserío tradicional, los escudos, el interesante molino colectivo y unas compras de aceite y almendras, enriquecieron la visita.
Al final del acto nos fuimos con Sandrine, una artista francesa poeta del patrimonio, que defiende los muretes de piedra y nos enseñó un muro de piedra seca a la salida del pueblo, reconstruido por los jóvenes de Bierge dirigidos por ella, también con piedras talladas por ellos.



