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Apudepa rechaza el derribo de dos edificios catalogados en Ejea y exige al ayuntamiento que cumpla la ley

Imagen tomada de Google maps. 

La Asociación recurre un acuerdo negligente y vergonzoso de la Comisión Provincial contra el Patrimonio Cultural

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, Apudepa, ha tenido conocimiento de la voluntad de la propiedad de derribar los edificios catalogados situados en la plaza de España número 10 y calle del Toril número 7 de Ejea de los Caballeros. La demolición atenta, como es claro, contra la normativa urbanística de Ejea (Plan General de Ordenación Urbana y Plan Especial de Reforma Interior del centro histórico) y contra la legislación en materia urbanística y patrimonial, con el agravante de que Ejea de los Caballeros es un Conjunto de Interés Cultural en el que están prohibidas las sustituciones de inmuebles, mucho más cuando están catalogados.

Aunque la protección legal debería ser suficiente para que esta Asociación no se viera obligada a intervenir, Apudepa lanza un grito de alerta al comprobar que el propietario ha logrado, a través de un pronunciamiento de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural (que ya parece una Comisión Provincial contra el Patrimonio Cultural), que la Dirección General de Patrimonio pueda dar el visto bueno a la descatalogación de facto de ambos edificios.

El acuerdo de la Comisión Provincial contra el Patrimonio Cultural ha sido recurrido por esta Asociación ante la Consejera de Educación, Cultura y Deporte. A la vez, se ha solicitado al ayuntamiento que deniegue cualquier autorización de derribo, pues la competencia última en materia urbanística corresponde al consistorio, que debe hacer cumplir su normativa. En todo caso, esta Asociación considera que el hecho de que la Comisión Provincial adopte decisiones contra el patrimonio cultural es un hecho extremadamente grave que aconseja por sí solo proceder a la reforma de dicho órgano.

Apudepa, 16 de marzo de 2017.

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Hoy se ha votado la sentencia de Averly. Apudepa hará que sea el Tribunal Supremo quien tenga la última palabra

Hoy se ha votado la sentencia de Averly. Pero en realidad la sentencia se dictó mucho antes: la dictó Brial, no la justicia, a finales de julio de 2016. El derribo condicionó completamente, en la práctica, la decisión del tribunal. En este caso se nos ha negado la tutela judicial efectiva. Se nos ha negado siquiera la posibilidad de que la justicia pudiera decidir con libertad práctica el fondo del asunto. Se nos ha negado la posibilidad de acceder a la justicia. La sentencia la dictó una empresa y no un tribunal. Es completamente inconcebible que el tribunal declare ahora que Averly, una vez derribado por su decisión de imponer una fianza impagable, debería haberse conservado. Pero Apudepa confía en el Tribunal Supremo y en su sólida jurisprudencia sobre el tema. En Madrid, más alejados de la presión ambiente, no condicionados por sus decisiones anteriores, los tribunales decidirán más libremente. La justicia es ciega (ya lo hemos visto en este caso), pero la confianza de Apudepa en ella, no. Confiamos, no obstante, en que el Supremo hará justicia.