La iglesia de Puibolea antes de los desastres. Imágenes cedidas a Apudepa.

La iglesia de Nuestra Señora de la Correa en Puibolea (municipio de La Sotonera) representa otra historia llena de sinsabores en el panorama de nuestro patrimonio. Pese a que se trata de un bien protegido (declarado de especial protección por las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana del municipio de la Sotonera y bien integrante del conjunto de lagares y bodegas de Puibolea, a su vez declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés por Orden de 4 de noviembre de 2001 del Departamento de Cultura y Turismo de la Diputación General), la iglesia ha estado cerrada al culto desde el año 1990 por el peligro que presentaba el estado de sus bóvedas. Lo cierto es que estas aguantaron estoicamente sin ninguna atención ni mantenimiento hasta el mes de abril del pasado 2014, momento en el que finalmente colapsó uno de los tramos de la cubierta.

Hundimiento de un tramo de la cubierta y bóvedas de la iglesia de Puibolea . Abril de 2014. Imágenes cedidas a Apudepa.

El desinterés que tanto la propiedad como las distintas administraciones han mostrado por la rehabilitación de esta pequeña iglesia del siglo XVII ha sido históricamente patente y notorio. Las denuncias y avisos de los vecinos alertando del mal estado del templo habían sido constantes durante todo ese tiempo, pero como única respuesta al activo trabajo realizado, el obispado de Huesca decidió en 2005, de forma unilateral, desmantelar el interior de la iglesia de Puibolea y trasladar todos los retablos y bienes muebles a un almacén en el vecino pueblo de Lierta. Mal momento para los vecinos que vieron procesionar envueltos en plásticos y cartones los objetos de devoción y de arte de sus mayores sin ninguna garantía de volverlos a ver algún día en el lugar que siempre ocuparon.

Estado en el que se encuentran actualmente almacenados el  retablo mayor y otros elementos procedentes de la iglesia de Puibolea. Imágenes cedidas a Apudepa.

Sin tiempo para recuperarse del trance, el vecindario asistió atónito al derribo del campanario por iniciativa municipal unos días de espesa niebla en diciembre de 2006. Se argumentó que era el paso previo y necesario para una rehabilitación del mismo, pero lo cierto es que todo el escombro originado en la demolición se arrojó intencionadamente en el interior del campanario, invadiendo las escaleras y el coro.

Derribo del campanario. 2006. Imágenes cedidas a Apudepa.

Lo sucedido en 2005 y 2006 no debería sufrirlo ningún pueblo, por el desgarro y la desazón que invadieron el ánimo de todos los vecinos. Unos sentimientos que lamentablemente, y lejos de cicatrizar, se agravaron aún más si cabe con el desplome de parte de las bóvedas anteriormente mencionado.

A raíz del hundimiento de la cubierta los vecinos solicitaron la ayuda de Apudepa, y la Asociación se puso manos a la obra, dirigiendo una carta (fechada el 21 de Julio de 2014) a la entonces alcaldesa de La Sotonera, para transmitirle la honda preocupación que invadía a la Asociación en relación con el futuro de un edificio que forma parte del patrimonio cultural de todos los aragoneses y para solicitarle información sobre las actuaciones que se iban a realizar para evitar que el deterioro que ya sufría la iglesia de Puibolea se acelerara a falta de parte de la cubierta. En septiembre de 2014 tuvo lugar la desacertada comparecencia en las Cortes del entonces Director General de Patrimonio Cultural, Javier Callizo, sobre el estado de la Iglesia de Puibolea tras el derrumbe. En dicha comparecencia, salpicada de incorrecciones y falsedades, se justificó la NO intervención en el edificio. Ante semejantes argumentos, Apudepa dirigió un escrito a la Dirección General de Patrimonio Cultural puntualizando las “opiniones” del Director General y solicitando que la Iglesia de Puibolea se incluyera en los planes de restauración del Departamento.

Estado actual de la iglesia de Puibolea. 2016. Imágenes cedidas a Apudepa.

Desde entonces no ha habido más noticias. Apudepa sigue muy vigilante ante la evidente estrategia que se está llevando a cabo por parte de la administración y de la propiedad en este caso: dejar que el estado del edificio se vaya agravando paulatinamente hasta que “la única vía posible”, y siempre con la recurrente excusa de “la seguridad de los vecinos”, sea la demolición total del inmueble. Desde esta página, Apudepa vuelve a exigir a las administraciones una intervención urgente que evite el deterioro del bien, parte de un conjunto catalogado, como paso previo a una intervención de restauración y restitución global.