Ermita de Gañarul en 2016

La ermita de Gañarul es uno de esos pequeños bombones arquitectónicos que de tanto en tanto ofrece el territorio. La pequeña iglesia mantiene la memoria de una antigua población, Gañarul, de la que hoy quedan pocos restos.

Apudepa viene desde su nacimiento llamando la atención sobre la necesidad de una actuación que evite la ruina irreversible de este bello y curioso edificio, eslabón interesante del mudéjar aragonés. Es tanto más indignante su estado y la delación de las administraciones cuanto que se trata de un edificio que fue declarado en 2002 Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés. En mayo de 2000, Apudepa publicó en Heraldo de Aragón un artículo en que se decía lo siguiente:

En la comarca de Borja se encuentra la iglesia parroquial de Gañarul, una singular joya arquitectónica del mudéjar aragonés que no por su pequeño tamaño es menos merecedora de respeto y conservación. Su lastimoso estado presagia un inminente y trágico final, si no se pone remedio de inmediato. Sirva este reportaje para que autoridades y ciudadanos tengan presente esta poco conocida manifestación de nuestro patrimonio arquitectónico que está a punto de derrumbarse. Salvar la iglesia de Gañarul cuesta bien poco, pero hay que ponerse manos a la obra ya.

Así es

La antigua parroquia de Gañarul es un pequeño templo de planta rectangular, con cabecera plana y una nave única, reforzada al exterior por contrafuertes macizos. La puerta de arco rebajado se abre centrada en el lado meridional. Es necesario descender unos escalones para llegar al interior de la nave que está dividida en tres tramos cubiertos con bóveda de crucería simple. La fábrica es completamente de ladrillo a soga y tizón. Posee una sobria decoración al exterior que consiste en una banda de ladrillos a sardinel en zig-zag enmarcados en dos frisos de esquinillas. Dos pequeños huecos, uno en la cabecera y otro en los pies, iluminan tenuemente la nave. Los restos desmochados de una sencilla espadaña se elevan sobre el tejado a dos aguas.

Historia de un expolio

La iglesia de Gañarul ha sufrido el abandono y la desidia desde que a finales de los años setenta fue completamente saqueada y su mobiliario fue robado con total impunidad, como ha sucedido con tantas iglesias y ermitas de Aragón.

Lo robado fue un retablito barroco, la pila bautismal y la del agua bendita, así como una lauda sepulcral de piedra con decoración heráldica que se hallaba en una tumba con sencillo arcosolio. De todo ello nunca se supo nada más.

Ahora se puede perder también el edificio y el desastre estará consumado.

La ermita de Gañarul, en estado de ruina

Gañarul es hoy un pequeño despoblado perteneciente al municipio de Agón en corazón de la comarca de Borja, muy cerca de Magallón, a unos pocos cientos de metros de la N-122. En otro tiempo fue coto redondo sometido a señorío del Marqués de Contamina. Destacan de entre su caserío en llanura, a orilla del río Huecha, dos edificios: el palacio del señor, hoy en ruina total que conserva todavía el cercado del jardín con una centenaria carrasca digna de protección, y la parroquial objeto de estas líneas.

La iglesia de Gañarul, dedicada a Santa María, se encuentra exenta y algo apartada del resto de las edificaciones, pues estuvo vinculada al castillo del cual sólo quedan sólo quedan algunos sillares desperdigados alrededor del templo o formando parte de bancales.

Tanto por el aspecto del aparejo como por diferencias en el tratamiento de la ornamentación se distinguen dos fases en la iglesia, una más antigua es medieval, de finales del siglo XIV, que comprende la cabecera y el tramo medio, y otra más moderna, del siglo XVI, a la que corresponde el tramo de los pies. Esta ampliación vendría dada por la necesidad de acoger a nuevos files tras la conversión forzosa de los musulmanes en 1526.

La edificación se encuentra en un estado lamentable. La cubierta llena de boquetes está a punto del desplome, deformada debido al fallo del maderamen que amenaza con deshacerse por completo y arrastrar en su caída a las bóvedas, ya de por sí debilitadas. Falta la hoja de la puerta y cualquier protección en las ventanas, por lo que el agua de lluvia entra constantemente. Los muros se hallan meteorizados y los contrafuertes muy debilitados. El interior está lleno de escombros e inmundicias.

Se da la circunstancia de que la imagen titular, una talla de la Virgen con el niño del primer tercio del siglo XIII, se guardaba en las dependencias del obispado de Tarazona.

Recientemente ha sido recuperada por los vecinos de Agón y colocada en una capilla restaurada con tal propósito en la parroquial de la villa, con gran alborozo por parte de los agoneros que profesan una gran devoción a la Virgen de Gañarul. Contrata esta situación con la de la iglesia que la albergó durante siglos y que, si nadie lo remedia, se hundirá en cualquier momento y perderemos así un interesante y singular ejemplo del mudéjar aragonés.

Urge el acometer con decisión acciones que permitan la recuperación de esta joya de nuestro patrimonio cultural.

La empresa no es difícil, ya que las reducidas dimensiones del templo no hacen augurar un presupuesto ni siquiera mediano. La ermita es de propiedad particular (por lo tanto son los dueños los primeros responsables de su conservación) y cabría estudiar la fórmula de trasmisión del edificio a una institución pública, como el Ayuntamiento de Agón, que pudiera captar los fondos necesarios para su rehabilitación. Una segunda acción ha de ser la reinstauración de la tradición de la romería de los agoneros a la ermita de Gañarul, incluyendo en ella una réplica de la imagen titular. Así se recuperarían en una sola acción una bella muestra de nuestro patrimonio arquitectónico y una pieza más de ese patrimonio inmaterial que es la romería, ya casi perdido y con el cual tiene un doble valor de cultura y civilización la tarea de consolidación de la iglesia de Santa María de Gañarul. ¿Lo haremos o nos lamentaremos otra vez?

Penoso estado que presenta la bella iglesia de Gañarul en marzo de 2016.

Afortunadamente, desde 2014 viene luchando a favor de la ermita la Asociación para la Defensa del Patrimonio Cultural de Agón y de la ermita de Gañarul, que trabaja sin desmayo para conseguir que el edificio sea recuperado y restaurado. La labor infatigable de la Asociación, con la que Apudepa colabora, ha merecido el premio Apudepa a las buenas prácticas en materia de patrimonio cultural en su edición de 2015.

En 2016 Apudepa ha alertado del gravísimo deterioro sufrido por el edificio, al que ya no le queda cubierta. Las bóvedas están expuestas de arruinarse en cualquier momento, por lo que la Asociación ha presentado un escrito ante la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Diputación General de Aragón para alertar sobre la inminencia del riesgo y la necesidad de actuar. El desastre puede producirse en cualquier momento, y sería imperdonable perder un edificio tan interesante del patrimonio mudéjar aragonés.