Imágenes remitidas a Apudepa. Apudepa. 

El caso de la casa Puértolas en Monreal del Campo es uno de esos que asquean tanto como entristecen. Se trataba de un edificio protegido por el Plan General de Ordenación Urbana de Monreal, y como tal estaba también incorporado al Censo General del Patrimonio Cultural Aragonés. Sin embargo, el ayuntamiento de Monreal burló la protección del edificio, con el amparo imprescindible de la Diputación General, que renunció a hacer valer la catalogación, y lamentablemente el edificio fue derribado pese a las gestiones realizadas por Apudepa desde que conoció el caso.

El 24 de febrero de 2011 se registró en la Diputación General un escrito en el que se alertaba sobre la situación, se solicitaba la declaración del inmueble como Bien de Interés Cultural, y subsidiariamente la declaración como Bien Catalogado o Inventariado y, finalmente, la suspensión cautelar del derribo de acuerdo con lo dispuesto en la ley de Patrimonio.

A la vez, Apudepa presentó en el ayuntamiento un escrito en el ayuntamiento para que paralizara inmediatamente el derribo y adoptara las medidas necesarias para su conservación.

Las respuestas obtenidas fueron de lo más decepcionante. El alcalde, Jesús Allueva Lorente, insistía en la declaración de ruina y en el derribo aprobado.

Y la Diputación General, en el colmo del despropósito, contestó a Apudepa el 3 de marzo de 2011, el día en que comenzaron los trabajos de derribo, con un escrito firmado por la jefa de Prevención y Protección del Patrimonio Cultural María Ángeles Hernández Prieto que nuestra solicitud había quedado sin objeto porque, precisamente, habían comenzado ese día el derribo. No pudimos más que hacer pública tan esperpéntica respuesta.

Los medios de comunicación se hicieron amplio eco de las peticiones de Apudepa (El Periódico) (Heraldo) (Heraldo derribo).

En su solicitud a la Diputación General Apudepa hizo un repaso de las características del edificio:

El edificio de viviendas sito en la confluencia de las calles Olma y Calleja de Monreal del Campo es uno de los escasos edificios de apariencia burguesa que conserva la población. Su importancia ha sido reconocida por el Plan General de Ordenación Urbana de Monreal del Campo, redactado en septiembre de 2005 por el equipo Rueda y Vega Asociados S.L, que le concedió la catalogación en el nivel de protección ambiental. El edificio es 1 de los 15 únicos bienes protegidos en el municipio.

El centro histórico de Monreal del Campo presenta un enorme interés por su forma urbana, paradigmática de un tipo de asentamiento en torno de una torre-castillo. El castillo de Monreal del Campo es Bien de Interés Cultural por ministerio de Ley (recogido en la relación aprobada por la Orden de 17 de abril de 2006, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte). La calle Olma forma parte de este primer recinto, siendo una de las que delimita el asentamiento original. En un punto estratégico de la misma, en la confluencia de la calle Calleja, se sitúa dicho inmueble, de gran presencia urbana. Se trata de uno de los puntos que ayudaron en su día a la construcción de una nueva imagen, más moderna y burguesa, del antiguo núcleo rural. Por todo ello su valor urbanístico, en un municipio que (además) carece de una gran cantidad de inmuebles así, queda fuera de toda duda.

Al indudable interés urbanístico se une aquí el interés arquitectónico y constructivo. Se trata de un inmueble que debe su imagen a las reformas del siglo XIX (fundamentalmente en su fachada principal) pero que, con probabilidad, hunde sus raíces en siglos anteriores. Se trata de un inmueble de viviendas en planta baja, 2 plantas residenciales y planta bajo cubierta, reflejadas en fachada mediante una composición sencilla pero armoniosa no carente de detalles de gracia. La fachada lateral muestra una disposición mucho menos académicamente ordenada pero presenta un gran interés, con oberturas de diferentes tamaños de acuerdo con las diferentes funciones de las estancias. De los huecos, alguno maravillosamente enrejado, destaca una capilla antigua de notable interés urbano. Es de destacar el sistema constructivo utilizado, combinación de diferentes elementos, que representa un ejemplo destacable de la arquitectura tradicional y popular de la comarca de Monreal del Campo. El interés radica también en la combinación de una arquitectura tradicional y de una construcción popular con una imagen urbana correspondiente a un edificio de renta burguesa.

Así perdió Monreal del Campo, pese a los intentos de Apudepa por impedirlo, uno de sus 15 bienes más valiosos, y así perdió Aragón un bien protegido de su patrimonio cultural. Sirva este pequeño espacio de homenaje a esa hermosa arquitectura desaparecida.