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Foto 2014.

Los amigos del patrimonio y especialmente los que somos conscientes del gran valor de este bien cultural de Averly seguimos preocupados ya desde el inicio de esta andadura, 2013, por la deficiente protección otorgada a la Antigua metalurgia Averly (1880-2011) por el Gobierno de Aragón, Orden del 29 de noviembre del 2013,  como Bien Catalogado del Patrimonio Aragonés. Esta ciudad tiene la responsabilidad de conservar esta joya de la arquitectura industrial y en ello está el actual equipo de gobierno del ayuntamiento de Zaragoza en Común (ZeC) y algunos partidos políticos. A finales de febrero del 2014, hace dos años, IU y CHA apoyaron una Proposición no de Ley al solicitar la declaración de Averly como  Bien de interés Cultural (BIC). PSOE se abstuvo y PP-PAR votaron en contra. Ahora hay otros nuevos interlocutores, ZeC y Ciudadanos. Veremos cómo se posicionan próximamente.

Pero lo lamentable de la cuestión es que ahora mismo se da en Zaragoza una prensa amarilla, muy sensacionalista y nada neutra a este respecto, siempre favorecedora a ciertos sectores vinculados con el poder fáctico, es decir,  con el dinero y el suelo y ahí entran de lleno las grandes empresas y la construcción. Este colectivo se lo planteaba el otro día al alcalde, así que el tema de las licencias de obras era objetivo de análisis con  Pedro Santisteve, por lo que  el derribo de  dos tercios de Averly entraba en sus propuestas de progreso. ¡Por dios que descaro!, pensamos nosotros.

Si esto recogía con fruición hace pocos días Heraldo de Aragón, con ausencia de un periodismo científico,  no iba a ser menos El Periódico de Aragón, así que el pasadp día 7 de febrero  D.  López escribía  este amarillista titular:  “La familia Hauke, a punto de perder 5,5 millones por el parón de Averly(enlace). Eso no es verdad, es una manera sensacionalista de  dar una noticia, desde la visión sobre todo empresarial, porque ya el propio contrato de compraventa  encarrilaba la solución, que no es ni más ni menos que ampliar los plazos.

Lo cierto es que lo que mejor le podía ocurrir a la familia Hauke es poder desembarazarse de los ansiosos del ladrillo (véase el artículo citado) pero,  como no pueden, pues no hay otra que en lugar de tanto veto se inicie de veras  un fructífero diálogo entre todos los implicados a fin de dar solución  a un tema que beneficie realmente a la ciudad: la conservación integral de Averly.